lunes, 30 de julio de 2012

Cristo de la Salud



Anónimo, s.XVI
Parroquia de Santa María del Carmen de Renueva / Hermandad del Santísimo 
Cristo de la Salud - Cofradía del Silencio
Benavente (Zamora)


Imagen titular de la cofradía, muy venerada por los benaventanos en la iglesia parroquial del Carmen. El crucificado preside la procesión del Silencio de cada Miércoles Santo, en la cual, antes de iniciarse, tiene lugar el juramento del Silencio. En el desfile participa también la imagen de Nuestro Señor Flagelado, así como un pebetero de grandes dimensiones portado a ruedas. Cada año se celebra un triduo en honor del Cristo de la Salud en los primeros días de la Semana Santa, finalizando con la procesión. La cofradía se fundó en 1943, abriendo sus listas a las mujeres en 1990. Además de este desfile, la cofradía con sus dos imágenes participaron en la Magna Procesión del Santo Entierro desde 1990 hasta el 2008. Los cofrades visten túnica blanca con caperuz rojo, portando un hachón en su desfile procesional.



lunes, 23 de julio de 2012

Nuestra Señora de la Pasión



Francisco Giralte (atribución), s.XVI
Cofradía Penitencial de la Sagrada Pasión de Cristo
Valladolid


Patrona de la cofradía de Pasión de Valladolid, de la cual tenemos constancia de su existencia desde 1553, existiendo también alguna referencia a las andas procesionales tres años después, siendo posible que desfilara con más imágenes, formando la estampa de la Piedad en el Calvario, con los Ladrones, san Juan y la Magdalena, pudiendo ser estos de papelón. La imagen parece ser que desde los primeros años iba aderezada con un manto, teniendo varios de diversos colores, producto de la fuerte devoción popular que despertaba entre el pueblo. En la reforma de 1652 de la iglesia penitencial, el nuevo retablo será diseñado para acoger esta imagen en su camarín, estableciendo una peana con cuatro ángeles, realizada por Francisco Díez de Tudanca. El papel principal de esta imagen era devocional, siendo la titular de la cofradía, y por tanto, no siempre participó en los desfiles penitenciales de la cofradía, sobre todo tras la renovación de sus pasos, que permitió la construcción de grandes conjuntos escultóricos, dejando esta pequeña imagen en el retablo de su iglesia. Tras el cierre de su templo en 1929, las imágenes de la cofradía se dispersaron, perdiéndose su identificación durante décadas. No será hasta el año 2001, cuando se consiga la devolución de esta imagen, que se encontraba en el Santuario de la Gran Promesa, tras su correcta identificación gracias a un grabado. Se recuperó así para el culto, devolviéndole su habitual estampa con su corona, su cruz y su manto. Desde el año 2006, en el cual se celebró el 475 aniversario de la cofradía, se organiza en octubre una procesión en su honor que tiene como momento central la llegada a su antigua iglesia penitencial, que presidió durante varios siglos.

La cofradía de la Sagrada Pasión de Cristo se funda en 1531, agregándose a la Compañía de San Juan Bautista Degollado de Roma, adquiriendo una serie de privilegios y bulas que la harán una de las más populares de la ciudad. Su nombre fue cambiando a lo largo de la historia, denominándose también como Nuestra Señora de la Pasión, por presidir dicha imagen su iglesia penitencial, que construirá en 1581. Los siglos XIX y principios del siglo XX, la cofradía sufrió una importante decadencia, depositándose sus grupos escultóricos en el Museo y cerrándose su templo en 1929. Las imágenes de devoción fueron dispersadas por la ciudad, y solo una comisaría (sección) sobrevivió, la del Cristo del Perdón, que posteriormente solicitó ser reconocida como la heredera legal de la cofradía, cosa que sucedió en 1992, recuperando sus imágenes y rehaciendo su patrimonio en el convento de San Quirce. A día de hoy organiza y participa en diversas procesiones, tanto en Semana Santa como fuera de ella: el Sábado de Pasión organiza el Ejercicio Público de las Cinco Llagas, desfilando con el Cristo de dicha advocación; el Jueves Santo organiza la procesión de Oración y Sacrificio con Nuestro Padre Jesús Flagelado, el Cristo del Perdón y el Cristo del Calvario; y el Viernes Santo participa en la Procesión General alumbrando al Cristo del Perdón. En octubre, desfila con Nuestra Señora de la Pasión, a la cual dedican una serie de cultos a lo largo de todo el mes. Vinculados a su historia, aunque depositados en el Museo y alumbrados por otras hermandades, son la Elevación de la Cruz, Camino del Calvario (a excepción el Nazareno, que no es el que corresponde a dicho grupo, sino que se supone que es el venerado en la Parroquia del Carmen), el Azotamiento y el paso de San Juan y Nuestra Señora, formando un Calvario junto a María Magdalena. Sus cofrades visten túnica y capa gris con capirote negro y cíngulo y guantes blanco.





Otras entradas sobre esta cofradía:

Cristo del Perdón (aquí)
Cristo del Calvario (aquí)
Camino del Calvario (aquí)
Cristo de las Cinco Llagas (aquí)
La elevación de la cruz (aquí)
La Semana Santa de Valladolid en el s.XVII (aquí)

02- 10 - 2011 REPORTAJE: Procesión de Nuestra Señora de la Pasión (aquí)

viernes, 20 de julio de 2012

Cristo Yacente de la Misericordia



Enrique Orejudo, 1991
Real Cofradía Penitencial de Cristo Yacente de la Misericordia y de la Agonía Redentora
Salamanca


La hermandad se funda en 1984 con la intención de venerar un Cristo Yacente, pero ante la imposibilidad de iniciar sus desfiles procesionales con una talla de este tipo, se solicitó la imagen del Cristo de la Agonía para su primera procesión en 1987. No se abandonó la idea de conseguir como titular un Cristo Yacente, y si en un primer momento iba a ser Venancio Blanco quien lo tallara, por diversas dificultades fue Enrique Orejudo quien acabaría entregando la obra en 1991. Al año siguiente, estrena sus actuales andas, talladas en madera de abedul, oscurecias en color nogal, realizadas por Agustín Cruz. Actualmente se venera en una de las capillas laterales de la Catedral. La cofradía tuvo dos conflictos con dos hermandades salmantinas que acabarían definiendo su propia titulación: por un lado con la Seráfica Cofradía del Stmo. Cristo de la Agonía, quien reclamaba dicha advocación para sí, lo que motivó que se le sumara el apelativo de "Redentora" al Cristo; y con la Hermandad del Cristo del Amor y la Paz y su Sección del Stmo. Cristo de la Liberación, también un Yacente, por lo cual se "advocó" de la Misericordia. Uno de los actos más importante que organiza la Cofradía es el acto del Poeta ante la Cruz, en la S.I.B. Catedral, en la cual un poeta diferente cada año va desgranando la Pasión del Señor. La procesión de la hermandad sale a las calles de la ciudad tras el juramento del Silencio en la noche del Miércoles Santo al Jueves Santo. Los hermanos visten túnica y capirote blancos con el emblema de la Cofradía en el pecho, fajin rojo, zapatillas de esparto y medalla al cuello.

miércoles, 18 de julio de 2012

Ramón Álvarez, imaginero


Ramón Álvarez es uno de los grandes personajes históricos de la ciudad de Zamora. Como imaginero, cambió la historia de la Semana Santa local, dotando a las cofradías de una personalidad única. También su obra tiene una especial relevancia en la religiosidad popular de la ciudad, tanto en parroquias, conventos y cofradías, perteneciendo él mismo a Jesús Nazareno, Santo Entierro y Nuestra Señora de los Remedios.  Ramón Álvarez Prieto nació el 22 de septiembre de 1825 en el pueblo zamorano de Coreses, teniendo un hermano gemelo. En su familia eran cinco hermanos, llamándose los padres Vicente y Francisca. Con los años, varió el apellido de su madre, anteponiendo el de Moretón incluso en las firmas públicas. Cuando sus padres se deciden trasladar a Zamora en 1835, se instalan en los Barrios Bajos, en la feligresía de San Leonardo. Fue alumno de la Escuela de Dibujo de la Sociedad Económica del País, estableciéndose luego como hojalatero, recibiendo el encargo del Ayuntamiento de Zamora para realizar los faroles que iluminaron la ciudad durante varias décadas, y que todavía se conservan dos en nuestras calles. Casó con Ildefonsa Pérez en 1847, teniendo seis hijos, y estableciendo su domicilio en la calle Balborraz. Fue profesor de dibujo de la escuela a la que asistió, y posteriormente, del Instituto de Segunda Enseñanza y catedrático en 1866. Fue nombrado Caballero de la Distinguida Orden de Carlos III, tras la visita que Alfonso XIII realiza a la ciudad, seguramente debido a la impresión que tuvo el rey al contemplar los grupos que había tallado para la Semana Santa. Murió el día de San Marcos, 25 de abril de 1889, siendo celebrado su funeral en la iglesia de San Andrés, para luego ser enterrado en el cementerio de San Atilano.




Aunque a continuación desarrollemos la ingente labor de Ramón Álvarez a favor de la Semana Santa, su primera vinculación profesional con la misma fue la elaboración de los faroles que adornaban todas las mesas de Semana Santa de la época, hoy una estampa tristemente perdida. Su profesión originaria de hojalatero, propició los encargos de faroles que alumbraban los grupos escultóricos. De ahí, se inició en la labor de tallar las imágenes que han dado fama a la Pasión zamorana.


Cofradías penitenciales 





Ramón Álvarez será conocido por su gran aportación a la Semana Santa local. Él generó un cambio estético y devocional que revolucionará la Pasión de Zamora, hasta el punto que es necesario reconocer que la Semana Santa zamorana forja su personalidad y su estampa actual con los pasos de Ramón Álvarez. Él creará las dos imágenes de más devoción de la Pasión local y los grupos escultóricos que darán fama universal a la ciudad.

La primera obra de envergadura para la Semana Santa de Zamora será el conjunto escultórico de El descendimiento, para la Real Cofradía del Santo Entierro, que se considera fue estrenado en 1959. Este grupo tiene una curiosa concepción, ya que el contrato inicial excluye la talla del Cristo, estipulando exclusivamente cinco figuras. Se desconoce la idea originaria, si se pensaba utilizar otra imagen de Cristo, tal vez pretendiendo resaltar la vinculación de la cofradía con la antigua tradición del descendimiento, tal y como señala Florián Ferrero en su obra sobre esta cofradía. Sea como sea, al final Ramón Álvarez talla la imagen del Señor, ofreciendo un conjunto que sigue el modelo marcado por Gregorio Fernández, y que inaugura su aportación al conjunto de la Semana Santa zamorana.




La caída es uno de los grupos más sobresalientes de Ramón Álvarez, resaltando la belleza del rostro del Señor caído. El escultor se inspiró en la obra de Rafael de Sanzio, Subida al Calvario, conocido popularmente como el Pasmo de Sicilia. El conjunto fue tallado en diversas etapas, iniciándose en 1866 con la imagen de Cristo, la virgen María y el Cirineo; continuando al año siguiente con el cirineo que tira de la soga. Hasta 1878 no se completará el grupo según el diseño original, incorporándose la Magdalena, el sayón que levanta el puño y el famoso Niño de los clavos, para el cual tomó como modelo un niño del arrabal de San Lázaro. La imagen del Señor enseguida caló en la devoción de los cofrades y de los zamoranos, siendo expuesta al culto de manera independiente en la antigua capilla de la cofradía. Al ser una imagen vestidera, enseguida recibió diversas donaciones, como una túnica bordada o una corona de espinas plateada con potencias, que es la que lleva actualmente en la procesión. A partir de 1866, José Andrés Casquero, en su obra sobre la cofradía de Jesús Nazareno, fecha la realización de la imagen del Cristo del grupo del Redopelo o La desnudez (foto del margen), ya que la imagen presenta los rasgos propios de la obra de Ramón Álvarez, considerando que la intervención supera y en mucho un simple retoque. No se conoce la fecha exacta de esta obra, pero el autor antes mencionado, establece un intervalo entre 1866 y 1882. El grupo fue vendido a la Cofradía del Santo Entierro de Benavente en 1902.




El 6 de abril de 1868, Lunes Santo, se bendecía un nuevo grupo escultórico en la iglesia de San Esteban, que impactó a los zamoranos cuando el 10 de abril, Viernes Santo, el Longinos recorría la ciudad y subía, como era tradicional, la cuesta de Balborraz, donde se homenajeaba a su autor con un fuerte aplauso tras un fondo especial que se hizo frente a su casa. En el contrato del grupo, el mismo Ramón Álvarez describía sus imágenes: 
1º Jesús crucificado ya difunto, con semblante tranquilo y hermoso, como que murió por su propio voluntad.
2º Dos hombres crucificados: el uno que muere renegado; el otro que siendo tan malo y perverso como el anterior, se arrepiente y pide a el Seor le depare un lugar en el Paraíso.
3º El jefe de cien hombres montado a caballo, en ristre su lanza y la clava en el costado de Jesús pero en ese momento conoce que ha herido al Accedor del Universo y se conbierte.
4º María Santísima, que no pudiendo ver tanta crueldad se cubre el rostro con el manto.
5º San Juan llora la pérdida de su Maestro como que era el discípulo muy amado
6º María Magdalena en actitud de gran sentimiento.

La cofradía y los vecinos celebraron con verdadera alegría el nuevo grupo. Tal y como cuenta Florián Ferrero:
En la plaza, junto a la iglesia, se mandó reunir manojos de leña y se hizo un gran fuego, mientras eran disparados "diez dozenas (de cohetes) comunes ... (y) cuatro docenas de os y tres truenos".

En 1873, la Cofradía de la Santísima Resurrección, encargó al imaginero su titular, sustituyendo una antigua imagen de bulto. Se dice que el escultor tomó como modelo a un mudo de la Horta. Tras esta talla, la cofradía siempre anheló poder encargarle también la imagen de la Virgen, encargo que no pudo hacerse al no tener recursos suficientes la cofradía.

Una de sus grandes obras, que provocará un fuerte impacto devocional en la ciudad y que renovará una antigua advocación, es la imagen de Nuestra Madre de las Angustias. Antiguamente se creía que se talló en 1865, año en que se fundó la Confraternidad, orden tercera de los servitas, confusión que es explicada por Florián Ferrero en "Historia de una Devoción". José Andrés Casquero Fernández fue el que dio la fecha exacta de su realización: 1879, siguiendo lo que describe El Eco del Duero en su crónica del Viernes Santo. Existe cierta confusión en torno al papel del vizconde de Garcigrande en el conflicto con la parroquia y la cofradía. Florián Ferrero explica en la obra ya citada la cuestión:
Gracias a una nota, sin fecha, firmada por Francisco Falcón Martín, que durante muchos años fue corrector de la cofradía servita, conocemos unos interesantes datos como que pasa a ser propiedad de la iglesia de San Vicente porque fue sufragada por la Confraternidad, la parroquia y devotos, entre ellos el vizconde de Garcigrande: Lo propio sucede con las nuevas imágenes de Nuestra Madre y de su Santísimo Hijo, pues amén de haber contribuido con buenos donativos devotos que no heran hermanos de la orden, el señor vizconde como su patrono y por haber llevado la antigua imagen para su capilla del Perdigón entregó al administrador de la Orden 1.000 reales.
Así se despeja el mito de la disolución de la cofradía con el castigo posterior de la retirada por parte del vizconde de Garcigrande de la imagen, lo cual habría obligado a tallar una nueva virgen. La realidad es que estamos ante la típica renovación de una imagen según los gustos de la época, la cual es costeada en parte por devotos, el vizconde y la Confraternidad, quedando en propiedad de la parroquia la imagen. Una vez que llega la nueva talla, la anterior es retirada y regalada al donante más generoso, que es el vizconde, el cual la lleva a su capilla funeraria en el pueblo de El Perdigón, donde hoy permanece al culto, siendo la titular de una cofradía similar a la de Nuestra Madre de las Angustias.


En 1881, retocó el grupo de La oración en el Huerto, de la cofradía de la Vera Cruz, aunque su intervención parece ser fue menor que la que ejecutó con el Cristo del paso de La flagelación de la misma hermandad. En 1885 están datadas dos obras para la Cofradía de Jesús Nazareno, vulgo Congregación: el grupo de La crucifixión y la Verónica. La idea de un nuevo grupo surge en 1880, con el deseo de sustituir el antiguo conjunto, que ya no satisface los gustos estéticos de la época. Ese mismo año se contacta con Ramón Álvarez, estableciendo una serie de condiciones, entre ellas que los sayones "serán parecidos a los que forman el paso de la Caída". A lo largo de los siguientes años, la cofradía tendrá un largo pleito con el escultor, el cual parece mostrar cierta apatía a la hora de terminar el grupo. Esta obra será el conjunto más grande de los que hizo Ramón Álvarez, componiéndose de hasta nueve figuras. Ese mismo año, tallará La Verónica, regalo del Gremio de Comerciantes de Tejidos, tras solicitar la cofradía su ayuda económica. Según Jesús Hernández Pascual (citado por José-Andrés Casquero), lo que más resalta de la talla es su cabeza, siendo una interpretación religiosa de la Venus de Milo. En 1886 se bendice la Virgen de la Soledad;convirtiéndose en el referente devocional de la Semana Santa local. Fue donación de D. Joaquín Muñiz, que como dice textualmente un acta, su intención era: "que reúna las condiciones de arte y veneración que requiere esta clase de obras". Para su estreno en la madrugada del Viernes Santo, se bordó un nuevo manto y túnica.


La Virgen de los Clavos, del Santo Entierro, es la última obra que talló Ramón Álvarez, ya enfermo. El encargo de esta imagen tiene una curiosa historia, ya que se circunscribe al estreno de un nuevo manto y mandil, que se considera exige una nueva talla acorde a la calidad de las telas. El manto, de la casa francesa de los Srs. Boubard Deville, de Lyon, se hizo a medida de la anterior imagen, lo cual obligó al escultor a hacer la nueva talla con las medidas previas. El Viernes Santo de 1887 se estrenó todo el conjunto. Tras esta obra, tenemos constancia de su intervención en la imagen del Jesús de La flagelación, a partir de 1888, intervención que tuvo que terminar uno de sus discípulos, José Hernández. Como fue habitual en este tipo de intervenciones, dulcificó el rostro, retalló los cabellos y la barba, rehízo el paño de pureza y lo policromó. Otra imagen que se le atribuye a su gubia es la Virgen de las Espadas, de la cofradía de Nuestra Madre de las Angustias, aunque no existe documentación que avale dicha teoría (aquí).

Para terminar, podemos referirnos a otras obras que el imaginero hizo para diversos pueblos. Aunque durante un tiempo se pensó que era su primera obra, la Virgen de los Dolores de Manganeses de la Lampreana, ha sido datada en 1860, gracias al lema que aparece en la pared del retablo que fija donante y año. Para el mismo pueblo, talla la imagen de un Nazareno en 1866. Para Alaejos, en Valladolid, talló en 1884 un Cristo Yacente, venerado en la iglesia de San Pedro, actualmente titular de la Cofradía del Santo Entierro. En Villaralbo existe un Nazareno que pudo ser intervenido por Ramón Álvarez, al tener rasgos propios de su obra.


Cofradías de gloria 

Ramón Álvarez formaba parte del ambiente devocional de su época, y al margen de la Semana Santa, tuvo mucho contacto con diversas hermandades, conventos, parroquias…etc. Conocemos que pertenecía a la cofradía de la Virgen de los Remedios, devoción muy en boga en aquella época, imagen que también posiblemente intervino, al igual que un antiguo crucificado existente en dicha ermita. Ramón Álvarez era conocido como "el de los santos" o "el santero", era un hombre piadoso al cual el clero o las monjas tendrían fácil acceso para pedirle pequeños trabajos que en muchos casos no se registrarían. Son muchas sus obras menores, retoques, “restauraciones” entendidas en la época…Por ejemplo, podemos citar su intervención en la Virgen del Amor Hermoso, anteriormente de las Flores, que le encarga la parroquia de San Ildefonso y la Archicofradía del mismo nombre; la talla de similar advocación existente en Toro o en Manganeses de la Lampreana, o la transformación de un san Ignacio de Loyola en san Atilano de la iglesia de San Andrés (1880). 

Sus obras para cofradías de gloria son en algunos casos muy desconocidas por el gran público. En 1870 realizó un grupo representando la aparición de la Virgen de la Saleta a los pastores Maximino y Melania, acontecido en la población francesa de La Salette en 1846. Se había formado una cofradía cuya sede estaba en el antiguo convento de la Concepción, y se le solicitó al escultor que tallara la Virgen con los pastores (foto del margen). La hija de Ramón Álvarez regaló los vestidos de los dos pastorcitos. Actualmente, este grupo puede venerarse en el convento de Santa Clara cada mes de septiembre, en el triduo que se celebra en su honor. En 1877 nos encontramos una “reforma” que bien puede catalogarse como una obra completamente suya, al tener los rasgos característicos de su imaginería, como señala Jesús-Andrés Casquero en la obra que dedica a esta cofradía. La Virgen del Yermo, venerada en la parroquia de San Lázaro, lleva un lema en la base del candelero  que dice: "(...) se reformó esta imagen por Ramón Álvarez (...)", señalando además que dicha reforma fue costeada por varios vecinos. La imagen del Niño Jesús es prácticamente similar al Niño que se conserva en la parroquia de San Vicente Mártir, lo que hace pensar que salió íntegramente de su mano.

En 1884 parece ser que entrega la imagen de la Peregrina a su cofradía titular, fundada en la década de los 70 de dicho siglo, aunque con pretensión de ser la sucesora de otra antigua hermandad dedicada a la Ascensión. Desconocemos el cómo surge esta advocación y la idea de tallar una imagen así, aunque podríamos estar ante una reinterpretación de la Virgen de la Concha, si fuera esta imagen a la que Urcisino Álvarez se refiere en 1883 en la publicación Zamora Ilustrada, cita que llegó a hacer pensar a los historiadores, que la actual imagen de la Patrona zamorana había sido tallada o restaurada por el imaginero local, hecho que a día de hoy se rechaza al no existir ningún documento que lo avale. Junto a esta obra, citamos otro “retoque” que hizo en la iglesia de San Antolín: la imagen de San José, por cuyo trabajo, al no tener la parroquia suficiente dinero, le regaló una serie de cuadros.En la provincia, tenemos otras imágenes talladas por Ramón Álvarez, como por ejemplo, la Virgen del Carmen de Benavente (1873), con una fuerte devoción popular; o la Inmaculada de la parroquia de San Julián (1883), de la ciudad de Toro, de una belleza excepcional.


CRONOLOGÍA 





1859, El descendimiento, para la Real Cofradía del Santo Entierro (aquí).
1860, Virgen de los Dolores, para Manganeses de la Lampreana.
1866, Jesús caído, la virgen María y el Cirineo, del paso de La caída, para la Cofradía de Jesús Nazareno, vulgo Congregación (aquí)
1866, Jesús Nazareno, para la parroquia de Manganeses de la Lampreana.
Entre 1866 y 1882 Cristo del Rodopelo o Denudez, para la Cofradía de Jesús Nazareno, vulgo Congregación, hoy en Benavente, en la Cofradía de la Vera Cruz y Santo Entierro (aqui).
1867, el sayón que tira de la cuerda del paso de La caída, para la Cofradía de Jesús Nazareno, vulgo Congregación.
1868, La lanzada o Longinos, para la Real Cofradía del Santo Entierro (aquí).
1870, Virgen de la Saleta y pastores Melania y Máximino, para la cofradía del mismo nombre.
1873, Jesús Resucitado, para la Cofradía de la Santísima Resurrección (aquí).
1874, Virgen del Carmen, para la parroquia de San Andrés, actualmente Santa María del Carmen de Renueva, Benavente (aquí).
1875. Nuestro Señor de la Columa, de la hermandad de la Flagelación, Medina de Rioseco (aquí).
1877, “reforma” de la Virgen del Yermo, para la cofradía del mismo nombre (aquí).
1878, María Magdalena, el niño de los clavos y un sayón, del grupo de La caída, para la Cofradía de Jesús Nazareno, vulgo Congregación.
1879, Nuestra Madre de las Angustias, para la parroquia de San Vicente Mártir y Confraternidad (aquí).
1880, transformación de san Ignacio de Loyola en san Atilano, iglesia de San Andrés.
1883, Inmaculada, para la parroquia de San Julián de Toro.
1883, restauró la imagen de la Virgen del Olmo (Villaescusa), profanada por un grupo de protestantes, reincorporándole las manos y la cabeza.
1884, Virgen Peregrina de San Antolín, para la cofradía del mismo nombre (aquí).
1884, Yacente, para la parroquia de Alaejos (Valladolid) (aquí).
1885, La crucifixión, para la Cofradía de Jesús Nazareno, vulgo Congregación (aquí).
1885, La Verónica, para la Cofradía de Jesús Nazareno, vulgo Congregación (aquí).
1886, Virgen de la Soledad, para la Cofradía de Jesús Nazareno, vulgo Congregación (aquí).
1887, Virgen de los Clavos, para la Real Cofradía del Santo Entierro (aquí).
1888, rehace la imagen de Jesús del paso de La flagelación (aquí).
1888, reforma la Virgen del Rosario de Alfaraz de Sayago (aquí).

REPORTAJE: Exposición sobre el imaginero Ramón Álvarez, 125º aniversario de su muerte (aquí)




BIBLIOGRAFÍA

Zamoranos Ilustres. Florián Ferrero Ferrero y Concha Ventura Crespo. La Opinión de Zamora. 1997.


Historia de la Real Cofradía el Santo Entierro. Florián Ferrero Ferrero. 1987.

Historia de la Cofradía de Jesús Nazareno vulgo "Congregación". José-Andrés Casquero Fernández. 2001.

La Cofradía de la Virgen el Yermo. José-Andrés Casquero Fernández. 2002.

La cofradía de la santa Vera Cruz de Zamora. Historia y patrimonio artístico. Miguel Ángel Jaramillo Guerreira y José Andrés Casquero Fernández. 2009.

Historia de una devoción. Nuestra Madre de las Angustias. Florián Ferrero Ferrero y Alberto Martín Márquez. 2012.

Ramón Álvarez 1825 – 1889. José Andrés Casquero y José Ángel Rivera. Junta Pro Semana Santa. 2014. 




FOTOGRAFÍAS

1. Nuestra Madre de las Angustias.
2.  La Inmaculada (Toro)
3. La crucifixión. 
4. El descendimiento.
5. La caída.
6. Jesús del Redopelo (Benavente)
7. La lanzada o Longinos
8. Jesús Resucitado.
9. La Virgen de la Soledad.
10. La Virgen de los Clavos.
11. La Virgen del Yermo.
12. La Virgen de la Saleta.
13. La Peregrina.
14.Yacente (Alaejos).
15. La Virgen del Carmen (Benavente)
16. Virgen del Rosario (Alfaraz de Sayago).
17. Nuestro Señor de la Columa (Medina de Rioseco).




lunes, 16 de julio de 2012

Virgen de la Vega, Patrona de Benavente



Anónimo, ¿?
Iglesia de Santa María del Azogue
Benavente


Talla de la Virgen con el Niño que recibe el apodo de la Veguilla. La tradición cuenta como en el año 812, en la llamada batalla del Mato o de la Polvoraria, la misma Virgen apareció sobre un puente en la vega del Esla para ayudar a los cristianos en su lucha con los musulmanes, hasta el punto que la misma Madre de Dios cogió piedras para lanzarlas contra los atacantes. Tal fue la victoria, que se entronizó en el cercano santuario de Cimanes la imagen de la Virgen, en estilo románico, representada con una piedra en la mano. A dicho santuario acudían los diversos pueblos de la comarca en acción de gracias, formulándose diversos votos que obligaban dicha asistencia. Entre estas localidades estaba la villa de Benavente, la cual organizaba una gran romería, de la cual se tiene constancia desde 1520, cuyo coste y dificultad de organizarla, obligó en diversos años solicitar su conmutación, realizando la procesión a la ermita de la Soledad. Definitivamente en 1823 se consigue el cambio del voto, realizando la procesión con una imagen que se veneraba en la iglesia de San Nicolás, propiedad del concejo de la Villa, bajando hasta la ermita de la Soledad y en 1841, en la iglesia de Santa María del Azogue. Esta imagen sería la actual talla de la Patrona de Benavente, la cual es honrada con una solemne Misa y procesión cada segundo Lunes de Pascua. Desfila sobre unas hermosas andas de plata, adquiridas en 1694 para el Corpus Christi, y adaptadas en 1856 para acoger la imagen de la Virgen de la Vega, la cual se venera todo el año en ellas, en la iglesia de Santa María de Azogue o la Mayor, en el ábside de la epístola. La imagen de la Patrona es representada en el escudo de la ciudad y en su bandera, en recuerdo del antiguo Voto de la Vega.

viernes, 13 de julio de 2012

Cristo de Burgos



Juan Bautista Vázquez "el Viejo", 1573 
Pontificia, Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad del Santísimo Cristo de Burgos, Negaciones y Lágrimas de San Pedro y Madre de Dios de la Palma
Sevilla






Advocación que le vincula a la sagrada imagen que se venera en la ciudad de Burgos, cuya difusión se debe a la orden de San Agustín y que acabó popularizándose tomando muy diversas advocaciones. Suele caracterizarse por las amplias melenas y el faldón que oculta el paño de pureza, rasgos que tenía esta imagen originariamente, pero que diversas intervenciones le fueron despojando de las mismas. Hasta 1928, el crucificado se montaba en el paso con Madre de Dios de la Palma, la Magdalena y San Juan; continuando solo con la Magdalena hasta 1939, cuando se estrena su actual paso en madera oscura, obra de José Merino Román. La talla se venera en la iglesia parroquial de San Pedro, en una capilla propia.

La hermandad tiene su origen en una antigua cofradía de estudiantes, extinguida en 1727, restaurada en 1888 por unos hermanos provenientes de la Hermandad del Buen Fin, cuando éstos tuvieron discrepancias con los frailes de San Antonio de Padua. Además de tomar como titular al Cristo de Burgos venerado en San Pedro, eligieron también como titular a una Virgen de otra cofradía extinta, la de Negaciones y Lágrimas de San Pedro. Todos estos títulos fueron incorporados a la cofradía refundada, iniciando su estación de penitencia el Domingo de Ramos, para pasar posteriormente al Miércoles Santo, día actual de su procesión. Los cofrades visten túnicas negras de cola, con antifaz del mismo color, y esparto a la cintura.


Otras entradas:


Madre de Dios de la Palma (aquí)


27 - 03 - 2013 SEMANA SANTA 2013: Cristo de Burgos (aquí)
12 - 04 - 2017 SEMANA SANTA 2017: Cristo de Burgos (aquí)

miércoles, 11 de julio de 2012

Cristo Resucitado



Anónimo, s.XVI
Parroquia de Santa María del Castillo
Fuentesaúco (Zamora)


Imagen perteneciente al retablo de la Resurrección de la iglesia de Santa María, cuya autoría está vinculada al círculo de Juan de Montejo. Participa en la procesión de la mañana de Pascua, protagonizando el encuentro con la Virgen de la Alegría en la Plaza Mayor. En esta ocasión, viste un mantolín colocado sobre su brazo izquierdo, siendo portada la imagen sobre unas sencillas andas cargadas por los quintos del año. Actualmente se encuentra expuesto en la ermita de los Dolores, antigua iglesia de las Claras.



domingo, 8 de julio de 2012

Virgen del Viso, Patrona de la Tierra del Vino




Anónimo, ¿?
Bamba (Zamora)


La Virgen del Viso, patrona de la Tierra del Vino, es una imagen gótica, oculta a excepción de su rostro, bajo un armazón y diversos ropajes, incorporándose los brazos, que no corresponden a la talla original. La advocación tiene su origen en 1260, cuando la tradición señala que la virgen María habló a un pastor, refiriéndose al lugar donde se ocultaban los restos de san Ildefonso, y bajo ellos, el de san Atilano. El pastor, llamado Pascual, fue a la iglesia y convenció al párroco para elevar al obispo esta información, encontrándose todo tal cual le había dicho la Virgen. La imagen de santa María fue revistiéndose según la moda barroca, y especialmente tras el accidente de 1628, año en que la imagen se cae de su carro triunfante, y se precisa repararla, incorporándole un armazón de hierro. En la cima de la colina donde la Virgen le habló al pastor, se construyó una ermita, donde se veneró a santa María hasta la ruina del templo en 1792, trasladando la imagen a la iglesia parroquial de Bamba. También aquí se habla de diversos prodigios, como la lucha entre los pueblos de Madridanos y Bamba por la imagen, dejando a los bueyes que dirigían el carro la decisión de dónde se albergaría la imagen, decidiendo siempre ir a Bamba. La imagen es venerada de forma especial en torno a Pentecostés, siendo el lunes el día grande, pero acogiendo al resto de pueblos del entorno, que van a cumplir diversos votos a la Virgen durante dichos días. Aunque parece ser que nunca tuvo una cofradía titular establecida en su santuario, existe alguna referencia a diversas cofradías de Santa María del Viso en la comarca de Zamora: en 1501 aparece en las actas del Concejo de la ciudad una cofradía de Santa María del Viso y en 1697 existía una con dicha advocación en Moraleja, pero acabó extinguiéndose debido al conflicto con el propio santuario.

La imagen siempre ha estado muy vinculada a la ciudad de Zamora y al Cabildo de la Catedral, siendo una de las protagonistas de la llamada Procesión de las Imágenes, rogativa que tuvo su mayor esplendor a lo largo del siglo XVII, siendo prohibida por el Consejo de Castilla en 1773. Dicha rogativa tenía un ceremonial muy marcado, aprobado por el Cabildo de la Catedral en 1588. La bajada de la Virgen del Viso se iniciaba un día antes, bajando desde su ermita a Bamba, donde pasaba la noche, siendo colocada en el lado del evangelio del templo. Se iniciaba la procesión al mediodía, siguiendo el orden establecido en la jornada previa, tal y como establecía el Orden de 1588: los pueblos de Moraleja, Bamba y Sanzoles tenían el derecho reconocido de ir los más cercanos a la Virgen, y los demás ganaban antigüedad según iban llegando a la ermita, guardando dicho turno para el traslado a la ciudad del día siguiente. La Virgen del Viso era recibida en la ciudad por los monjes franciscanos y jerónimos (cuyos conventos se encuentran en la margen izquierda del Duero), subiendo en su carroza por la cuesta de Balborraz.  Tras el encuentro con la Virgen de la Hiniesta, se seguía hasta la Catedral y la iglesia de San Ildefonso, donde permanecían durante toda la noche, regresando a sus pueblos con un ceremonial similar en la mañana siguiente.

Tenemos pocas procesiones registradas de esta imagen, sobre todo tras la prohibición de la rogativa ya mencionada. Entre las que se tiene prueba documental, podemos citar las siguientes:


En 1593, debido a la sequía, conocida por el milagro que curó a una niña tullida. 
En 1598, en abril, conocida por la cura milagrosa de un enfermo en el hospital de Sotelo de Zamora. 
En 1602, conocida por la curación de una pierna de un jinete caído de su caballo. 
El 1612, el 13 de mayo, registrada por el efecto inmediato al caer un importante aguacero cuando las imágenes entraban en la Plaza Mayor, acto presenciado por un arzobispo y varios obispos. 
En 1620, convocada por la sequía. 
En 1628, registrándose durante la procesión la caída de la imagen desde su carro.
En 1650, convocada por la plaga de langosta.
En 1679, el 28 de mayo, llegan las imágenes a Zamora con motivo de la hambruna.
En 1680, convocada de nuevo por la sequía.
En 1700, rogativa por la falta de agua.
En 1703, nuevamente se trajeron las imágenes a la ciudad.
En 1713, rogativa por el estado de los campos y la plaga de langosta.
En 1720, 1723, 1726, 1734, 1737, 1738, 1739, 1742, 1743, 1744, 1750, 1751, 1752, 1753 y 1754 los procuradores solicitan la rogativa por la escasez de agua.
En 1757, 1764, 1767 y 1772 se realiza la rogativa de las imágenes pero desconocemos la causa.
En 1773, se convocará la última rogativa de las imágenes.
En 1792, traslado de la imagen hasta la iglesia de Bamba, tras la ruina de su ermita.
En 1988, el 6 de diciembre, con motivo del Año Mariano.

La imagen fue restaurada en el año 2001, siendo expuesta en las Edades del Hombre en la Catedral de Zamora, sin ningún tipo de ropaje, pudiéndose apreciar las líneas originales de la talla.


Bibliografía:

Libros de acuerdos del consistorio de la ciudad de Zamora (1500-1504). Manuel Ladero Quesada. 2000.

Bamba y su Santuario de Santa María del Viso. José Carlos de Lera Maíllo. 2012.





Otras entradas:

La Procesión de las Imágenes (aquí)

martes, 3 de julio de 2012

REPORTAJE: Procesión de la Virgen de la Salud




2 de julio de 2012

Cofradía de la Virgen de la Salud

Alcañices (Zamora)



Durante la Misa, presidida por el obispo de la diócesis y concelebrada por el obispo de Braganza, se anunció la solicitud a Roma del título de Santuario Mariano de Peregrinación para el templo de la Virgen de la Salud, patrona de la comarca de Aliste.


















Nuestra Señora de la Salud, patrona de Aliste (aquí)